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Malvinas: verdad histórica y respeto al derecho internacional

Por Patricia Vaca Narvaja*
 
 
 
 

Estas semanas de junio son caras al sentimiento de mi país en relación con la cuestión Malvinas. El 10 de junio se conmemoró el día de la reafirmación de los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas e islas del Atlántico Sur y el 14 de junio se cumplen 30 años de la finalización del conflicto bélico que enfrentara a Argentina y al Reino Unido, que concluyó con el saldo de 649 muertos argentinos y 255 británicos. Reconocemos en forma enfática a nuestros veteranos y héroes de guerra, sin dejar de advertir que fue desatada por una acción desesperada de la dictadura militar que ensangrentó a mi país. Ni el pueblo argentino, ni los Gobiernos democráticos auspiciaron nunca el uso de la fuerza en la resolución de conflictos. Pero el sufrimiento de las familias de los caídos en combate todavía tiene una herida abierta, con la negativa del Gobierno británico a los pedidos de la Cruz Roja Internacional, en pos de la identificación de los combatientes que todavía permanecen sepultados en las islas como N.N.

El día 14 de junio, mientras altos funcionarios del Gobierno británico se desplazan a las Islas Malvinas para celebrar la victoria de sus fuerzas armadas (cuya presencia militar incremental fue denunciada en forma reciente por mi país), la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner concurre a Nueva York, encabezando la delegación argentina a la reunión del Comité de descolonización de las Naciones Unidas. Esta organización, cabe recordar, emitió, desde 1965, treinta y nueve resoluciones llamando al Reino Unido a negociar con Argentina la solución a la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas y enmarcando dicha disputa en el “anhelado propósito de poner fin al colonialismo en todas su partes y en todas sus formas” (Resolución 2065 XX de la Asamblea General de la ONU). El Reino Unido ignoró estos treinta y nueve llamamientos (a los que se suman los formulados por la OEA en diecinueve ocasiones). Resulta paradójico que un miembro permanente del Consejo de Seguridad desoiga las resoluciones de la Asamblea General y del Comité de Descolonización, vulnerando el derecho internacional.

El Reino Unido ha apelado como justificativo al supuesto derecho a la autodeterminación de los tres mil habitantes de las Islas Malvinas, a los que hoy se reconoce el status de ciudadanos británicos, que hasta 1983 se les negó. En un ejercicio artificioso, el Gobierno británico auspicia la celebración de un referendum entre nacionales británicos, cuyos resultados son previsibles, tan previsible como hubiese sido una compulsa similar si ella hubiese sido realizada en 1833, cuando la armada británica expulsó al Gobernador argentino Luis Vernet y a la población argentina de las islas, implantando una población sustituta que no puede ser tomada como “pueblo” sujeto a la autodeterminación, tal como está enunciada en el ordenamiento jurídico internacional.
La comunidad internacional, reconocedora de las particularidades del caso, ha enmarcado a esta cuestión colonial, a través de la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU, dentro del marco de la integridad territorial y no de la autodeterminación. Sabiamente, las resoluciones de la ONU aluden a los intereses de la población de Malvinas y no a sus deseos.

Mi país, respeta plenamente este mandato y así lo estipula la cláusula transitoria primera de la Constitución Nacional que, al tiempo que fija como política de estado y objetivo permanente la recuperación pacífica de la soberanía en las islas conforme a los principios del derecho internacional, postula el respeto al modo de vida de sus habitantes.

Como se dijo, el Gobierno argentino asume la recuperación pacífica de la soberanía sobre las Islas Malvinas y del Atlántico Sur, como una política de estado, respaldada por abundantes y concluyentes títulos jurídicos, consagrados en nuestro ordenamiento constitucional. Nos enorgullece que en esta tarea nos acompañe una mayoría contundente de la comunidad internacional y el apoyo unánime de America Latina y el Caribe. El histórico respaldo de México a la soberanía argentina sobre las islas es, parafraseando a Alfonso Reyes, un extenso abrazo, de pueblo y gobierno, de sus partidos políticos y de sus académicos. La reciente conformación del Grupo Mexicano de Solidaridad con Malvinas, integrado por ex Cancilleres e intelectuales, connotadas personalidades todas, es un ejemplo de este incondicional respaldo. Mi país agradece fraternalmente que el Grupo se haya dirigido al Comité de Descolonización, reclamando que el Reino Unido se siente en la mesa del diálogo para la solución de este problema colonial.

“El respeto al derecho ajeno es la paz”, decía Benito Juárez. Argentina no cejará en su lucha pacífica por ver respetados sus derechos soberanos en las Islas Malvinas y del Atlántico Sur. La cuestión Malvinas dejó de ser una causa nacional para convertirse en una global.

 

*Embajadora argentina en México. Artículo publicado en el diario La Reforma el 14 de junio, en el marco de la conmemoración de los 30 años de la finalización del conflicto bélico.

 
 
 
 
 

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