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Malvinas, un nuevo paradigma de la Democracia y la Soberanía

Por Ernesto Alonso*
 
 
 
 

Durante muchos años, hablar de Malvinas nos remitía exclusivamente a repasar el conflicto bélico que se desató en 1982 por decisión del Gobierno militar, pero Malvinas es mucho mas que la guerra.

Necesariamente, como ejercicio de la memoria, no hay que olvidar que la Dictadura se había apropiado de una causa nacional y popular arraigada en nuestra identidad como pueblo y como nación, inserta en nuestro ADN.

La Dictadura se había hecho del poder avasallando la soberanía popular, implementando las peores políticas de devastación del aparato productivo; de enajenación y persecución de los trabajadores; represión, desaparición y muerte. Por ello no podían más que traicionar a los miles de soldados que fueron llevados a combatir sin preparación y en las peores condiciones de oportunidad, conducidos por unas FF.AA que no estaban preparadas para la defensa de la soberanía nacional, sino más bien todo lo contrario: educados bajo la Doctrina de la Seguridad Nacional, tenían como únicas hipótesis de conflicto al “enemigo interno” y a los hermanos países limítrofes.

Por otra parte, no hay que dejar de recordar los momentos que se vivían a principios de 1982, cuando los sectores populares, las organizaciones políticas y sociales habáan comenzado a jaquear a la Dictadura cívico militar con sus reclamos. La masiva marcha convocada por los trabajadores el 30 de marzo de 1982 en Plaza de Mayo y varias ciudades del país, donde perdieron la vida varios trabajadores.

En ese momento, la Junta Militar decidió la acción más desmalvinizadora del siglo XX y, por ende, la traición, dándole la oportunidad al imperialismo de tomar un efectivo posicionamiento en el Atlántico Sur.

Como dirigente de una organización que tiene 30 años de vida política institucional, somos testigos de la utilización de Malvinas en distintos momentos en las décadas de los 80 y los 90.

No podemos dejar de hacer memoria de las veces que fue utilizada la bandera de Malvinas por sectores que atentaron contra la democracia argentina: aquellas “Felices Pascuas” en 1987, donde el ex Presidente Raúl Alfonsín dijo “que eran héroes de Malvinas” y allí los Carapintadas liderados por Aldo Rico y otros conocidos represores consiguieron las “leyes de la impunidad” de Obediencia Debida y Punto Final.

No podemos olvidar el levantamiento del 3 de diciembre de 1990, encabezado por el ex coronel Mohamed Alí Seineldín, que dejó un saldo de 13 muertos y 350 heridos. Allí también se enarboló la bandera de Malvinas, teñida de misticismo, en un proceso que concluye con el indulto de los Genocidas.

Tampoco podemos olvidar aquella lamentable frase del ex presidente Carlos Menem, diciendo “Recuperaremos las Malvinas a sangre y fuego”, luego efectivizando la continuidad de la política de la dictadura con los acuerdos de Madrid posibilitando con ello la explotación en escala de los recursos naturales usurpados por los británicos en el Atlántico Sur, con las relaciones carnales y el paraguas de soberanía, incluyendo los ositos Winnie Pooh.

En este presente nace un nuevo paradigma de Democracia y Soberanía, por la coherencia de políticas que han puesto a Malvinas como una “causa de estado”.

Hoy no podemos dejar de reconocer que a partir del 2003 empezamos a transitar un camino distinto, construido por todos los que luchan por "Memoria, Verdad, Justicia" y agrego Soberanía, donde se palpan los avances ante lo imposible.

La cuestión Malvinas es hoy una causa de Latinoamérica, donde nuestro país obtiene el apoyo unánime de los gobiernos regionales que plantean una estrategia común en pos de la defensa de la integridad territorial, de los recursos naturales y el derecho de nuestros pueblos.

La causa Malvinas es asumida por todo el arco político con responsabilidad, acompañando las acciones que está llevando adelante el PEN, exigiendo que Gran Bretaña cumpla con las resoluciones de la ONU que instan a las partes a sentarse a “dialogar”, y que no reconocen a la población de la isla como sujeto de derecho, ya que la misma fue insertada y no le cabe el principio de autodeterminación.

La Nación Argentina garantiza en la Constitución nacional “el modo de vida de sus habitantes”, en la primera disposición transitoria, además de ratificar su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.

La firmeza de la Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, pone en evidencia ante la comunidad internacional la violación sistemática de tratados que ponen en riesgo la paz de la región, y denuncia a Gran Bretaña ante la ONU por la militarización del Atlántico Sur, por la instalación de la base en Mount Pleasant en la fortaleza Malvinas, que de la mano armamentista aplica un modelo de capitalismo salvaje que lleva adelante la explotación indiscriminada de los recursos ictícolas en la factoría montada en las islas, poniendo en riesgo la sustentabilidad de los recursos naturales.

Es allí también, donde la explotación de los trabajadores contratados por flotas internacionales, no cumplen con ninguna norma que garantice la seguridad y la dignidad de las personas. Un verdadero paraíso donde las empresas que allí operan obtienen ganancias multimillonarias que contribuyen al sostenimiento de la humillación humana.

Hoy es "la política” la que está garantizando por primera vez una camino que nos acerca cada vez más a la recuperación definitiva de la soberanía integral en forma mancomunada con los pueblos de Latinoamérica y los gobiernos que reconocen tener los mismos intereses, compartir estrategias, y consolidar nuevos espacios políticos de intercambio como la UNASUR, CELAC, ALBA, que ponen en crisis a los organismos manejados por burocracias que están para satisfacer otros intereses.

Los Ex Combatientes sufrimos los arrebatos autoritarios de la Dictadura Militar en la aventura bélica llevada a cabo en 1982, y a partir de esa experiencia nos comprometimos en la defensa de la democracia y la soberanía, realizando los aportes necesarios para que en el marco de la defensa de la Paz y de los intereses de los 40 millones de Argentinos recuperemos los territorios usurpados ya que son parte de nuestro futuro.

Volveremos a Malvinas, de la mano de América Latina.

 

 

* Ernesto Alonso es Secretario de Relaciones Institucionales de CECIM (Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas filial La Plata)

 
 
 
 
 

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